domingo, 10 de mayo de 2009

Peru IV - A las puertas del Amazonas

Confiado Guacamayo Macao (Ara macao), en Tambopata Research Center.

La última parte de nuestro viaje fue la que implicó mas trabajo previo. Buscamos en multitud de agencias de viaje, ya que al ser un área de logística compleja (solo es posible moverse por el río) y alojamientos prácticamente copados por tour operadores, no teníamos más alternativas que ir en un viaje organizado. Aunque nuestra idea inicial era visitar Manu (en el mismo departamento de Madre de Dios) finalmente nos decantamos por Tambopata, a través de Rainforest Expeditions (http://www.perunature.com/index.htm), una de las opciones más baratas (aunque sigue siendo caro). Esta empresa ha recibido varios galardones por trabajar en cooperación con tribus indígenas.

Una vez nos bajamos del avión en Puerto Maldonado, ya no nos tuvimos que preocupar de nada más. Iban a ser cinco días de puro disfrute y deleite por la selva. Rubén, nuestro guía, es un auténtico experto sobre las aves de la zona y nos condujo por los senderos con maestría. Vimos tantas y tantas cosas que es difícil enumerarlas todas. Para empezar tuvimos que viajar en lancha durante horas para llegar tanto a Posada Amazonas como al Centro de Investigación de Tambopata. Para mi, lo mejor del viaje: Capibaras, Monos aulladores, Tiganas, cinco especies de Guacamayos, otras tantas especies de Amazonas (Loros), Caimanes...


Capibaras a la vera del río Tambopata. Una de ellas con un Vaquero Pirata (Molothrus oryzivorus) sobre la cabeza

La normalmente esquiva y muy difícil de ver, Tigana (Eurypyga helias)

Garza Capirotada (Pilherodius pileatus)

El viaje en canoa te permite observar algunas aves que difícilmente son vistas en otras condiciones, como este Chotacabras de Escalera (Hydropsalis climacocerca).

Un Mono Aullador rojo (Alouatta seniculus), macho adulto.

Ganso del Orinoco (Neochen jubata)

Rubén, nuestro guía, mientras navegamos por el particular ecosistema de lagos amazónicos, que se crean al quedarse una porción del río aislada por el desmoronamiento del limo.

Hoazín (Opisthocomus hoazin) ¡No había manera de tomar una foto nítida con la poca luz y el movimiento del bote!

Una vez en tierra no perdíamos un momento para recorrer los senderos. Solo parábamos para comer (bastante) y dormir (no demasiado). Incluso hicimos un par de salidas nocturnas: cientos de insectos, ranas, salamandras... Siendo la zona más biodiversa del planeta, no podíamos permitirnos perder un solo instante. Rubén nos permitía todos los caprichos y se desvivió por que viéramos lo más posible. Nuestra última parte del viaje no hubiera sido lo mismo sin él.

Ni me acuerdo como se llamaban los tipos estos que no paraban de moverse

El amigo Juanra me cuenta que el bicho en cuestión es una especie de amblipigio, también llamados "escorpiones de látigo". Inofensivos pero con gran fuerza en sus pedipalpos

Grupo de Jacamarás Gorgiblancos (Brachygalba albogularis)

Aura Selvática (Cathartes melambrotus)

Jacamará Coroniazul (Galbula cyanescens)

La minúscula Cotorrita de Scatler (Forpus scatleri)

En uno de los mayores espectáculos de la naturaleza, la colpa de Guacamayos, pudimos ver como una ingente cantidad de estas aves, junto con otras especies de psitácidas, bajaban a engullir el barro con propiedades quelantes, que les permite digerir plantas con altas concentraciones de tóxicos. En medio del alboroto, una Tayra, una enorme especie de mustélido, un consumado escalador que busca a su próxima presa.


Festival de colores con cinco especies diferentes de Guacamayos. De arriba a abajo, grupo de Guacamayos Aliverdes (Ara Chloropterus), Guacamayo Macao (Ara macao) y Guacamayo Azulamarillo (Ara ararauna)

Sacamos cientos y cientos de fotos, de las que hay una pequeñísima muestra aquí, pero hubo mucho más. Las cuatro noches se pasan en un suspiro, y antes de darnos cuenta ya estamos en un avión rumbo a Lima. El sueño se acabó, pero quedan los recuerdos. Compartimos nuestra experiencia con nuestros amigos en Lima: Anita, Martín y Eric nos reciben y pasamos una última noche en Lima. Trasnochamos, como no, intentando exprimir las últimas horas y minutos en Perú. Un país para volver... y quedarse.


Ana, Juanjo, sois los mejores compañeros de viaje que uno pueda tener. Solo espero haber estado a la altura ¡Ya podéis ir pensando en el próximo!

3 comentarios:

Juanjo Iglesias dijo...

Que curioso, son las 7:30 de un lunes por la mañana, una sonrisa nostálgica se dibuja en mi cara y una sensación un tanto peculiar recorre mi cuerpo al recordar todo lo vivido en ese maravilloso viaje. Gracias Yeray.Gracias Ana.

Anónimo dijo...

El bicho ese es un amblipigido.

Txus dijo...

Aquí con la rutina diaria, los mismos comentarios, los mismos horarios, crisis+crisis+crisis y tú recreando tu vista, tu ánimo, y fortaleciendo amistades.
¡por favor! llega hasta Peru X, no te quedes en el IV.

Yeray, muchos besos